Sáb. Sep 26th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Una sociedad indiferente (caso Haití)

3 minutos de lectura
 Pablo Hiriart
“La
señora (en un hospital sin medicinas ni infraestructura) no habla, sólo mira al
suelo, mientras su hija explica que en su poblado, llamado Tiburón, las
personas fallecen por decenas infectadas por el cólera”, narra Misael Zavala,
enviado de El Universal al sur de Haití.
En
nuestra frontera norte miles de haitianos viven “entre basura, restos de
comida, casas de campaña y también en medio de un peligroso hacinamiento”,
escribe desde Tijuana el corresponsal de EL FINANCIERO, Eliud Ávalos.
Al
mundo no le importa. A la sociedad mexicana tampoco. Nos ha dejado de doler el
dolor ajeno.
De
acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración, cerca de 14 mil
haitianos han cruzado nuestra frontera sur este año, rumbo a Estados Unidos,
provenientes en su mayoría de Brasil, donde trabajaban en la industria de la
construcción y se acabó el empleo.
Esas
personas han atravesado diez países sudamericanos y centroamericanos en las
peores condiciones de vida, sin un peso en el bolsillo, con hambre,
enfermedades.
Cuenta
Lovita Pérez a EL FINANCIERO: “salí de Brasil el 17 de abril con mis tres
hijas, dos niñas y un varón. Hicimos mucho tiempo. Nos robaron el dinero que
teníamos en Colombia. Ha sido duro porque pasamos siete días caminando entre
Colombia y Panamá (la selva del Darién). Yo no tengo familia en Estados Unidos,
pero sí amigos de buen corazón que me han ayudado a llegar hasta aquí
(Tijuana).”
Alrededor
de once mil han llegado a Tijuana, de los cuales ocho mil ya cruzaron a Estados
Unidos donde les espera a deportación a Haití: a la hambruna y al cólera.
Han
sido informados por el Instituto Nacional de Migración de su derecho a
solicitar asilo o refugio en México, pero su destino es Estados Unidos.
Sin
embargo, desde hace dos semanas el ‘muy humanitario’ gobierno de Barak Obama
decidió restablecer las deportaciones de haitianos, suspendidas desde el
terremoto de 2010.
En
Baja California algunas agrupaciones empresariales y de la sociedad civil donan
alimentos para los haitianos, pero eso ha sido todo.
Allá
en Haití la gente simplemente se muere, o se va a morir, por falta de comida,
agua, medicinas. No hay atención internacional.
La
desgracia, con rostros resecos por la adversidad, desfila ante nuestra mirada
por las pantallas de televisión y las páginas de los periódicos, y no
reaccionamos.
Ninguna
organización de nuestra tan activa ‘sociedad civil’ ha tomado la iniciativa
para organizar un cargamento de medicinas rumbo a Haití.
Requieren
con carácter de urgente paracetamol, amoxicilina, metronidazol, diclofenaco,
gentamicina, hidrocortisona en crema, gasas, vendas, antibióticos,
antidiarreicos, jeringas, guantes de látex, antisépticos, termómetros.
Claro,
hay que llevarla a la embajada de Haití, un país que no tiene gobierno desde
hace casi un año, y quién sabe cómo y cuándo podrían llevar esas medicinas.
Son
las organizaciones sociales mexicanas las que deben hacer acopio de los
medicamentos y presionar para que un barco de la Marina los lleve, junto con
comida y agua.
Hasta
ahora ninguna de las asociaciones civiles mexicanas ha movido un dedo.
Nos
hemos vuelto una sociedad indiferente, distinta a la que teníamos. Algo grave
nos ha pasado. Qué tristeza.

Twitter:
@PabloHiriart

Mas reportajes

1 minuto de lectura
5 minutos de lectura
1 minuto de lectura

Deja un comentario

También te puede interesar