Videgaray debe regresar

General
Pablo Hiriart
Luis Videgaray
A la luz de los hechos, lo que hizo Luis Videgaray al impulsar
la invitación de Donald Trump a México en agosto no fue producto del
malinchismo, sino un acto de lucidez política que muchos no supimos entender.
O combinado: en el gobierno no lo pudieron explicar debido a
lo enrarecido del ambiente por las declaraciones hostiles y hasta groseras de
Donald Trump hacia nuestro país.
Videgaray tuvo razón. Había que tender puentes y hacer menos
ríspida la relación con quien podía ser presidente de Estados Unidos.
Hoy, en este nuevo contexto, Videgaray tiene todos los
merecimientos para regresar al primer nivel del gobierno federal.
Lo vamos a necesitar a la hora de las negociaciones con
Trump y su equipo. Porque hay que negociar. ¿O no? Con firmeza y dignidad, pero
negociar.
Sus modos no son ortodoxos ni amables, mucho menos para un
político mexiquense como es él, pero su talento ha quedado demostrado.
Es una falacia decir que Trump ganó la presidencia de
Estados Unidos gracias a esa visita que realizó a Los Pinos el 31 de agosto. Es
darle al presidente Peña una fuerza que no tiene en la política del país
vecino.
O es tan erróneo como decir que Hillary Clinton perdió por
no aceptar la invitación a reunirse con Peña Nieto.
La noche siguiente a la visita de Trump, cuando en México ya
se había desatado la tempestad política, Videgaray fue al programa de Joaquín
López-Dóriga, en Televisa, donde dijo que si bien las declaraciones de Trump
han agraviado a todos los mexicanos, el presidente “tenía tres opciones:
quedarse de brazos cruzados; otra era hacer declaraciones incendiarias,
confrontarlo e incluso intercambiar insultos, y el presidente optó por un
diálogo inteligente, firme, siempre basado en el respeto y en la defensa del interés
nacional”.
Sí, Videgaray estaba en lo correcto. Dijo esa noche: “el
señor (Trump) puede ser presidente y lo importante es cómo nos preparamos”.
La ortodoxia mandaba no invitar a ninguno de los dos
candidatos, hasta que hubiera presidente electo. Pero ahí estuvo la lucidez de
Videgaray: dar el paso fuera del librito y acercar al enemigo para que nos
conozca mejor.
Cuando se conoció la renuncia de Videgaray, Trump reaccionó
en Twitter: “México ha perdido un brillante ministro de Finanzas, que sé que es
muy respetado por el presidente Peña”.
Y soltó otro: “Con Luis (Videgaray) México y Estados Unidos
hubieran hecho negocios maravillosos juntos, donde México y Estados Unidos se
habrían beneficiado”.
A partir de ahora se va a necesitar mucha firmeza en las
negociaciones con Estados Unidos, y también mucho talento.
Vamos a necesitar a Videgaray para que, de la mano con la
secretaria de Relaciones Exteriores, encabecen el proceso de negociación más
arduo que hayamos tenido en muchos años con Estados Unidos.
Por el interés nacional, a pesar de sus modos ásperos y
contra las palabras que muchos dijimos, el país no puede darse el lujo de
desperdiciar a un cuadro como Videgaray.
Twitter: @PabloHiriart

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