Mié. Sep 23rd, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Y por si fuera poco, ¡quebró la partidocracia!

8 minutos de lectura
Por.- Francisco
Rodríguez
Un gobierno
de maleantes, producto de un real golpe de Estado
Higa se
esconde tras Carlos Slim
Manelich-Slim-García
Luna, a cargo de la seguridad
El mes
patrio, ¡farándula grotesca!
IV Informe
de EPN: un carnaval impúdico y ñoño
Juan
Gabriel: un parteaguas social
Cuando el
PRI dejó de ser confiable para los intereses financieros neoyorkinos, en las
cúpulas extranjeras y nativas empezó a manejarse seriamente el espinoso asunto
de la llamada “transición democrática”. Los acontecimientos que rodearon el
homicidio de Luis Donaldo Colosio, pospusieron el tema unos cuantos años.
Las
dinastías reinantes en Nueva York, Washington y Chicago decidieron responsabilizar
a un comprobado palafrenero del clan económico-financiero-político que ‎regía
los gustos y gastos de la familia Clinton, para que lo concretara. No era otro
que el traidorzuelo Ernesto Zedillo, hechura de esa mafia, desde su ominoso
paso por la Universidad de Yale.
pero con
mucho dinero
Es de todos
conocido que la membrecía del felón cachanilla en la sociedad secreta‎ Huesos y
Calaveras, erigida en un predio de New Haven, Connecticut, propiedad de los
puritanos de Yale, fue cobijada por William Clinton, su valedor, compañero de
salón de clases.
Como también
que la morbosa sociedad secreta tiene, hasta la fecha, poderosos tentáculos
infiltrados en el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral y la
CIA, entre otras macabras organizaciones. Por ello, no fue casual que el
renegado Zedillo fuera implicado por la opinión pública como uno de los
principales maquinadores protegidos del asesinato del candidato del PRI a la
Presidencia de México. A nadie favoreció, más que a él.
Zedillo, satisfecho
con la derrota del PRI
‎El
sonsonete de “la sana distancia con el partido en el poder”, no era sino una
argucia del lambiscón bajacaliforniano que obedecía a los intereses
empresariales estadunidenses que siempre han conseguido tener al país bajo sus
botas, lamiéndoles la suela. Se confirmó la especie con la llegada del ruin
Vicente Fox.
‎El desalojo
del poder en el año 2000, anunciada por Zedillo con satisfacción, antes de que
el IFE del intelecual –por cual– José Woldenberg conociera los resultados de la
elección presidencial, determinó para el PRI la pérdida no sólo su carácter de
partido dominante y hegemónico, sino el quiebre para siempre de su jaez
monolítico, y de su preponderancia como símbolo a seguir.
Con Fox, el
PRI ya era un perro sin mecate
‎Durante el
sexenio de Fox, el PRI ya era un perro sin mecate. Cada gobernador de esa
simiente hacía y deshacía dentro de su territorio. De ahí nació la
partidocracia, el rejuego de partidos y de franquicias aliados al mejor postor,
sin programa ni rumbo posibles. Su comportamiento se reprodujo en todos los
demás.
Los partidos
se convirtieron en franquicias, sombras chinescas de lo que la Constitución
llama “entidades de interés público”, para pasar a ser negocios de camarillas y
familiares. Más que partidos, eran ombligos, pues cada quien tenía uno.
Las
sucesiones a su interior y las contiendas en las que participan, sean locales,
federales o presidenciales, no se ganan, se pactan. Éste es un principio como
la regla de tres: no admite excepción. Desde entonces, en el panorama político
mexicano nada ha cambiado. Cada chango a su mecate, hasta que no haya mecate.
Ochoa Reza
está más solo que la una
‎Ha sido tal
la pulverización de las corrientes partidistas que, ante la proximidad de las
alianzas entre franquicias, debido a la pérdida del poder de convocatoria y el
prestigio de los antes mayoritarios, estamos asistiendo a las exequias
anunciadas de tales negocios, mucho más privados que públicos.
Veámoslo por
franquicias:
El PRI tiene
tantos patrones como miembros del círculo íntimo del llamado Presidente. Como
ninguno tiene preeminencia sobre los demás, en el momento de la sucesión
vertiginosamente adelantada, es previsible que no encuentre consenso entre sus
“líderes” y ante una decisión ñoña, cada quien jale por su lado, con los
gobernadores que cuente. El rufián de pacotilla, Ochoa Reza, está más solo que
la una, lo mismo que Peña Nieto, Vi(rey)garay, Oso…rio, El Niño Nuño y sus
paniaguados.
Paradoja: el
dinero, enemigo del PVEM
El Partido
Verde, que bailaba al son que le tocara la codiciosa familia González, hoy
tiene a un enemigo enfrente: paradójicamente, el dinero, su aliado de siempre.
Cada vez es mayor la influencia y la ambición de Manuelitito Velasco y su
consorte Anahí, que deciden la $uerte de los candidatos de ese negocio. También
la pertinencia de las alianzas.
El PAN,
autoengañado con sus “triunfos”
‎El PAN,
desbordado por la ambición de Margarita Zavala, a quien ven como mero
instrumento de una reelección del beodo consorte Felipe Calderón, trae
fragmentados a los leguleyos blanquiazules, así como los dividen las ambiciones
alocadas del poblano Rafita Moreno y la creencia de Ricarditito Anaya, de que
su poder único fue consolidado por las pasadas elecciones. Sólo fue un
vertedero del voto de repudio hacia EPN, nunca una opción seria.
Los Chuchos,
se miden por maleta$
El PRD,
acaba de demostrar que la única ideología de su tribu mayoritaria, Los Chuchos,
se mide en términos de maleta$ y posiciones para sus defenestrados dirigentes.‎
Independientemente de lo que se diga, la tribu mexiquense ADN inclinó la
balanza en la elección de su nueva lideresa. Pero los de Héctor Bautista
tampoco son confiables.
Dante
Delgado, comodín desplazado
El
Movimiento Ciudadano ya no pertenece en exclusiva al fantasioso Dante Delgado.
Su desenfrenada ambición, que lo llevó a convertirse en comodín de las alianzas
perdedoras del priismo en las pasadas elecciones, está a punto de serle
restregada por los líderes jaliscienses, con Enrique Alfaro a la cabeza, que
tienen metido más de medio cuerpo en la franquicia.
PES y Panal,
títeres de Oso…rio Chong
El PES, que
dicen maneja Oso…rio Chong, no se ha dado cuenta que tiene que rendirse ante
los evangelistas presbiterianos que saben mucho de manejar mayorías electivas y
Consejeros. El Panal, con los dirigentes magisteriales aterrorizados ante la
creciente fuerza de la CNTE, están materialmente impedidos para pensar en
cualquier alianza. No tienen voz cantante.
PT: cambios
de chaqueta y de timón
Del PT se
puede esperar cualquier cosa, hasta en un cambio de chaqueta y de timón, a
cualquier hora. Sólo puede pactar alianzas, igual que todos los demás, a
pedazos. Los remiendos chuscos de las franquicias, parches y demasías,
definirán el futuro de cada cacho.
A Morena
sólo le interesa el 2018
A Morena no
le interesa por ahora ganar elecciones locales –por lo cual su participación en
las elecciones del Estado de México, Nayarit y Coahuila, tiende a ser
testimonial y acumulativa en simpatizantes para el ‎2018. Es cierto que tiene
un solo mando, pero las expectativas de él no son las mismas que las que tengan
los demás.
Partidos:
cuánto tienes, cuánto vales
‎Por lo
visto, hasta ahora las alianzas cantadas por los “operadores” de las
franquicias sólo son, en el mejor de los casos, una quimera. Nadie trae al
perro, menos al mecate. Todo se ta$a en otros términos, en otras arenas que no
son las electorales de rigor.
Y como no se
ve que esto pueda cambiar para mejor, el panorama de la elección presidencial
del 2018, está más enredado que un nabo. A diferencia de lo que pasa en otras
latitudes, donde las franquicias tienen domador, aquí en el rancho grande, los
intereses políticos están severamente trastocados por las ambiciones de quienes
creen ser dueños de las decisiones de los partidos.
‎La regla,
más sencilla que la tabla del uno, es: cuánto tienes, cuánto vales. En eso
acabó la tan temida partidocracia mexicana. Un juego más complicado que lo que
previeron los autores dizque políticos de esta masacre de desperdicios.
Ante este
asunto, ni el justiciero empalador rumano Vlad Tapes, sabría por cuál trasero
empezar.
Un
estercolero más grande y hediondo que todos los chiqueros de La Piedad, juntos.
¡Y lo que sigue!
Índice
Flamígero: Ha causado verdadera expectación el anuncio de Azteca Trece –la
televisora que dirige Benjamín Salinas Sada– de la transmisión, este miércoles
y el próximo viernes, del documental en el que Carlos Salinas de Gortari da su
versión sobre las todavía muy controvertidas elecciones de 1988. Con este se
cierra la trilogía que ya tuvo como personajes centrales a Manuel Maquío
Clouthier y a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. La producción es de Azteca
Opinión, en la que colaboro. + + + El contraste es elocuente: mientras el
Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se humilla al ofrecer explicaciones a
Barack Obama por la presencia en Los Pinos de Donald Trump, el mandatario
filipino dijo que él no tiene que explicar al Presidente de Estados Unidos su
política en contra del narcotráfico –en la que, como aquí, sobresalen las
matanzas extrajudiciales (remember Tlatlaya, Tanhuato, et al— y, de paso, como
no queriendo la cosa, llamó a Obama “hijo de puta”. Ni tanto que queme al
santo, ni tanto que no lo alumbre, ¿o no? + + + Y más sobre el tema: don Miguel
Ramírez escribe desde Torreón, Coahuila: “Después de compararlo con Mussolini y
Hitler, EPN recibió la semana pasada en Los Pinos a Donald Trump. La invitación
a venir a México la hizo también a Hillary Clinton, quien ya la rechazó. El
mexiquense ignoró la política no intervencionista que durante décadas ha
seguido nuestro país y que le ha dado buenos resultados. Ahora, Peña Nieto se
inmiscuyó de lleno en la elección presidencial de los EU con consecuencias que
pueden ser funestas, no importa quién sea el ganador el próximo mes de
noviembre. A Peña Nieto, a quien ya se le empieza a llamar “Enrique no doy una”,
por sus constantes y graves errores, todavía le quedan dos años y tres meses al
mando del Poder Ejecutivo de la nación, tiempo más que suficiente para que
presente algunas más de sus iniciativas aberrantes.”

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/ [email protected] / @pacorodriguez

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